Veamos, pues, el fin del mundo, en una discreta puesta de sol. Que alivio, que gran alivio cerrar los ojos y sentir el ser en todo su esplendor, un ser universal que se gobierna solo y moverte acorde con tus vidas por todos los puertos para oir y ver el volver. Que pena, los que se equivocan, que pena. Ellos decidieron malgastar su tiempo muriendo lentamente sin arriesgar a lo que -se dice en sueños- es la vida. En fin que le vamos a decir a Dios que no sepa.
En busca de los errores de interpetación del mundo, y me persiguen me persiguen, tengo que dar más, tengo que dar más y más y más, espera, alto, un descanso, gracias.