Veamos, pues, el fin del mundo, en una discreta puesta de sol. Que alivio, que gran alivio cerrar los ojos y sentir el ser en todo su esplendor, un ser universal que se gobierna solo y moverte acorde con tus vidas por todos los puertos para oir y ver el volver. Que pena, los que se equivocan, que pena. Ellos decidieron malgastar su tiempo muriendo lentamente sin arriesgar a lo que -se dice en sueños- es la vida. En fin que le vamos a decir a Dios que no sepa.
En busca de los errores de interpetación del mundo, y me persiguen me persiguen, tengo que dar más, tengo que dar más y más y más, espera, alto, un descanso, gracias.
Puerto triangular
Atacando, el desierto de la sospecha
martes, 4 de septiembre de 2012
miércoles, 23 de mayo de 2012
En el quehacer
Quizá el amor sea un espejo virtual, donde tu amada eres tú en un cuerpo distinto. Quizá vibrar sea el fluctuar con la dentellada crisis del océano, quizá. Pero es un no saber al que nos enfrentamos siempre, quién serás tú? quién conseguirá completarme de una vez y para siempre hasta la aparación de un nuevo individuo, con lamidos ancestrales, con color púrpura, con cerebro azul... No es amar a Dios, son las características de mi amante, de mi propia amante, de mi mismo en el quizá. Alomejor me equivoco y los amantes son dioses que trajeron su vientre al mundo para perpetuar las hazañas de los creadores, pero quien sabe. Simple suposición entre la ciencia, algo inválido a los ojos de las máquinas.
miércoles, 9 de mayo de 2012
Ver y no ver
Todo es un comienzo donde la idea del encajar juega nuestro favor: todo empieza a encajar. Ensimismado en la hostia de bueno miramos el destierro como una peonza que ha dejado de girar. Estamos en coma con los oidos despiertos escuchando todo lo que los demás quieren decirnos. Como si fuera un estado de precaución a la vida, casi de alergia, visto y no visto... En el hospital las miserias se van alejando y el hábito de la buena vida se va acercando.
Vas a morir, dicen, con ese saber en la mano yo me despertaré y soportaré los ojos llorosos de los humanos que hablan a mi favor.
Yo no soy un asesino, intento ser humilde y ágil para no perderme; condescendencia no, amor.
Y listo el asunto.
Vas a morir, dicen, con ese saber en la mano yo me despertaré y soportaré los ojos llorosos de los humanos que hablan a mi favor.
Yo no soy un asesino, intento ser humilde y ágil para no perderme; condescendencia no, amor.
Y listo el asunto.
lunes, 30 de abril de 2012
El mudo
Vemos a aquel hombre columpiándose con tantos años y me pregunto por su bienestar. El aire de aqui sonríe pero el hombre no. Siempre con cuidado, baja y se mete la mano en el calzoncillo mientras varias mujeres lo observan.
Quién tiene miedo?
Yo, yo tengo miedo.
El salvaje, el hombre triunfante que ya ni se corre.
Puto tabaco.
No soy yo es otro, es aquel, es este, es ella, la bella inmortalidad que ya no puede tener hijos.
Estás seguro?
No, claro que no, pero lo supongo porque puedo...
Flaqueas y escribes por escribir, donde está la normalidad del asunto?
Deberías callarte.
Lindo mas que lindo... guapo
Bien, asi está mejor
Quién tiene miedo?
Yo, yo tengo miedo.
El salvaje, el hombre triunfante que ya ni se corre.
Puto tabaco.
No soy yo es otro, es aquel, es este, es ella, la bella inmortalidad que ya no puede tener hijos.
Estás seguro?
No, claro que no, pero lo supongo porque puedo...
Flaqueas y escribes por escribir, donde está la normalidad del asunto?
Deberías callarte.
Lindo mas que lindo... guapo
Bien, asi está mejor
viernes, 9 de diciembre de 2011
A seguir
Y que contar, detrás de mi estoy, aquí en polvo. Resurrección, favores y conciliación, que se yo, Podría contar un cuento, podría quitarme el abrigo, hablar de mi alma, surcar mi desnudez con vuestros ojos, con esas suyas vuestras palabras pero para qué, sabría hacerlo, sería una copia de otra copia de unas mil copias, y así recopilaría algo grande, yo. Já. Sigo ensimismado en la idea de desigualdad entre un yo y el mundo, es una pena que no aprenda y quiero aprender: lo hago lentamente. A tema de confesiones sería postulado ésto, pero es otro escrito para mis amores y mis diablos, mis ángeles, mis desconocidos, mis conocidos, mis placeres, mis admirados, mis dones externos. mis dolores. "El desarreglo de los sentidos, todas las formas de amor de miedo de locura" yo he visto, y no he visto nada. A seguir.
viernes, 4 de noviembre de 2011
...¿Qué contestarías?
Miro lejos, mas lejos y mas lejos. ¿Dónde se fueron mis ojos?. Sigo mirando mientras pasan, los señores, señoras. Cierta nostalgia en la que vivo que me remueve, en esta fragilidad, ser blando, que se yo. Y no triste, sino con cierta conmoción por esa mirada introspectiva, ahueco el alma, y dispongo ese hueco de almohadas, y espero a que alguien se asiente. Juego con mis pasiones, rozo lo absurdo, y mas yo. Y siempre diré, amigos míos, que mas que yo no hay nadie. Es triste? Deprimente? Seremos sinceros, la amistad va más alla que la propia felicidad, pero hasta que punto, ya no siendo amigos, sino en otro terreno mas escabroso, amor, el hombre puede notarse/sentirse menos a si mismo que a otro? No puede, es único, es a si mismo lo que no le es a nadie, está solo, solo en si mismo, a sentirse. El hombre como animal social es un consuelo. Es cierto que nos necesitamos, pero vivimos independientemente, particularmente, los unos de los otros. Condena a ser libres, condena a ser sociales y condena, sobre todo, a vivirse en solitario, porque no hay más remedio. A la palabra "víveme"... ¿Qué contestarías?
domingo, 23 de octubre de 2011
Canciones
Veo cuentos de jazmín, flores embrutecidas, amor maníaco. Señuelos abiertos, trepas malpagados, sal ácida. No encuentro el estilo que nunca tuve, es más ese que dije tener, o tuvir, y que ya no se me hace presente. Esta es la gran excusa de mi profanación introspectiva con la que me volví loco. Ahora sediento de locura, sedado, finjo el estado de alarma para llegar a esas alturas, pero me es imposible, por eso finjo, por eso no veo. Me estoy borrando, el delete, el reset, el supr, aquí son señales de mi cuerpo, botones incrustados en piel, con un sabor de carne calcinada. No más desde mi traidor.
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